Un paisaje trágico e inquietante, armonía de apariencias y simulaciones surge en el piso de la galería. Fragmentos cúbicos de materiales urbanos fluyen, se deslizan, se hunden. El suelo se ablanda y se ondula por un mar que emerge como ilusión pictórica.

Extendiendo los limites de la pintura fuera del cuadro, la ilusión de flotar ocupa el suelo de la galería, pintura convertida en objeto, interviene el suelo y abarca el espacio. La instalación invita al espectador a caminar entre las piezas, hacerlo participe con su presencia, seducido por la ilusión de las superficies pictóricas tridimensionales.

Valiéndome de un antiguo genero pictórico el trompe-l�oeil (engañar el ojo), cree apariencias visuales que confunden la percepción del espectador, reproduciendo diferentes texturas de materiales urbanos, como el cemento, el granito, la pizarra; así mismo prolongue las líneas de la madera del piso y levante algunas laminas dando una apariencia acuosa en superficies sólidas.

En un juego de seducción y de confusión del espectador, la ilusión de flotar abre nuevas posibilidades a la pintura, así como recuerda la fragilidad del paisaje contemporáneo. La entrada del mar hace referencia al aumento del nivel del océano por calentamiento global, las ruinas cúbicas de materiales urbanos quedan esparcidos en el espacio como vestigios de un arrasamiento.

Un paisaje oscilante,
distancia azarosa,
contemplar el mar y dejarse llevar;
sin abandonar la orilla, así la pintura se expanda.

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Septiembre 2007
Galeria Nueveochenta, Bogota

 

The pictorial illusion on three-dimensional surfaces creates a landscape where the viewer is able to move amongst the pieces. Cubic fragments of urban materials flow, slide, and sink. The ground softens and undulates like a sea that emerges from a minimalist and disquieting landscape. Harmony between appearances and simulations issue forth from the gallery floor. Motionless remnants that in their inherent falseness remind us of the edge. A limit that the painting itself overcomes.

I used trompe-l’oeil to reproduce the different textures on urban materials. I also extended the wood grain of the floor and lifted some boards to give a watery appearance to the solid surface.

This project brings to mind the fragility of contemporary landscapes, of poetic appearance and tragic meaning, and the breaking of waves recalls the latent risk of the polar ice caps melting and the oceans rising. The three-dimensional ruins of urban materials lay about like remnants of a razing of the space.

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Septiembre 2007
Galeria Nueveochenta, Bogota

 

L’illusion picturale sur des superficies tridimensionnelles crée un espace paysagé où le spectateur peut naviguer entre les objets. Fragments cubiques de matériaux urbains coulent, glissent, s’enfoncent. Le sol se ramollie et ondule dans une mer qui émerge en un paysage minimaliste et inquiétant. Harmonie d’apparences et de simulations surgissent du sol de la galerie. Immobiles vestiges qui, dans leur fausseté inhérente nous rappelle le bord. Une limite que la peinture même surpasse.

A travers le trompe-l’œil sont reproduites différentes textures de matériaux urbains. J’ai, de plus, prolongé les veines du bois du sol et j’ai levé quelques lattes du plancher pour donner une apparence aqueuse en superficies solides.

L’Illusion de Flotter rappelle la fragilité du paysage contemporain, d’apparence poétique et de signification tragique, l’irruption des vagues de la mer rappelle le risque latent. Les ruines cubiques de matériaux urbains sont éparpillées dans l’espace comme des vestiges d’un aplanissement.

Installation en Peinture in situ. Huile sur bois.
Galerie Nueveochenta. 2007.

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